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La protesta de empleados recargó el hospital cabecera de Neuquén
La medida de fuerza de ATE puso al límite los servicios de profesionales y auxiliares en el hospital más grande de la provincia.
Cuatro mujeres con sus panzas de 8 o 9 meses de embarazo esperaban sentadas en la entrada de la sala de internación y la encargada de la seguridad decía que era un día de muchos partos. Enfermeras, auxiliares y mucamas recorrían los pasillos a toda marcha y la jefa, con cara de pocos amigos, trataba de delegar mucho trabajo a pocas manos. Después de tres días de paro por tiempo indeterminado de ATE, la medida de fuerza se sentía en el Hospital Castro Rendón y prometía agravarse.
Ayer la adhesión al paro convocado por ATE era, según cálculos del gremio, de un 60%. En una recorrida por el hospital todo funcionaba con la mitad del personal. La parte de internación era la más afectada y los empleados de maestranza, mucamas, los camilleros y enfermeros eran los más recargados. Los consultorios, los médicos, farmacia, lo sentían menos.
La atención a los pacientes no estaba resentida, pero los empleados que trabajaban no tenían respiro. “Siempre que hay paros largos, o por tiempo indeterminado, vemos que el segundo día se resiente el servicio y a medida que pasan los días se acopla más gente. Muchos ven lo que el sueldo que les cargaron en el cajero, es solo un 2% y se siguen adhiriendo”, contaba Juan Millapán delegado de ATE en el Hospital Castro Rendón.
En la sala de enfermería de uno de los pisos de internación, un grupo de empleadas hacía una pausa. “Hoy me quedé recargada, porque trabajaba una sola compañera y había que cubrir todo. Suele pasar, el paro es un derecho del trabajador pero siempre se garantiza que se haga el trabajo. Priorizamos lo más urgente”, decía Ana. Ella es auxiliar de enfermería y si bien su jornada de trabajo es de 8 horas, ayer se debería quedar 16.
Con el poco personal disponible se buscaba la forma de limpiar las salas de internación. “Soy mucama y se siente mucho. Hay una sola persona por servicio y tenemos que ser como mínimo dos. Nos las tuvimos que arreglar a las corridas, no podemos dejar de hacer las tareas, porque se debe mantener la limpieza, pero a veces no se puede todo”, decía Erica.
En las paredes los afiches pegados por ATE anunciaban “El paro sigue. El gobierno te está robando el 50% de tu salario. Esto es flexibilización laboral. Sumate a la lucha”. En el sector de mantenimiento y electromedicina se hacían cuadrillas y se priorizaban las tareas más urgentes.
Algunas ventanillas de ingreso a las salas de internación estaban vacías. En otras, a pesar de apoyar el reclamo, se adherían al paro de manera intermitente. Los enfermeros colapsados, también debían hacerse cargo de ese sector. “Hay muchas necesidades . No solo tiene que ver con lo salarial, sino con los insumos, con la falta de personal, de instalaciones. El gobierno debe dar una respuesta. Este es un hospital muy grande y es fundamental para mucha gente”, decía Angela, una de las empleadas a cargo de la recepción en sala de internación.
Cristian Navarrete
Silvia Gualmes
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