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NEUQUEN: Robaron un equipo vital para un joven diabético antes de usarlo
Junto a otros elementos se lo llevaron del interior de un auto al que ingresaron tras violentar una de las puertas.
El 20 de julio resultó ser un dolor de cabeza para la familia de Graciela Toppi, que lejos de festejar el día del amigo tuvo que padecer a quienes son amigos de lo ajeno. Es que pasadas las 18 de ese día violentaron la puerta de su automóvil, estacionado en el centro de la ciudad, y le robaron un costoso dispositivo que sirve para controlar la diabetes tipo 1 que padece su hijo.
Ahora la mujer apeló a la solidaridad de la gente para recuperar lo. Aseguró que el aparato mejora drásticamente la calidad de vida del muchacho de 15 años y por el cual tuvieron que hacer engorrosos trámites y esperar seis meses para que se lo entregaran.
Expresó que aún le cuesta creer lo que pasó: el jueves salió de su casa del barrio Mariano Moreno con el infusor de insulina de su hijo, Gustavo Feiss, para comprarle pilas. El aparato se lo enviaron en junio y estaba en su envoltorio original, porque se lo iban a colocar el próximo viernes.
Recordó que estacionó su Volkswagen Gol en la calle Juan B. Justo al 1.200, para ir a ver a su hija. Cuando volvió encontró todo revuelto y la puerta del acompañante mal cerrada.
En lo último que pensó fue que le habían robado, pero la noticia le cayó como un mazazo en la cabeza al buscar el aparato, que estaba escondido debajo de su asiento, y no encontrarlo. “No lo podía creer, fue muy doloroso”, señaló.
Ese día fue eterno para porque después de radicar la denuncia en la policía, recorrió junto a su marido todo el centro de la ciudad con la esperanza de encontrarlo “porque quien lo robó ni debe saber para que sirve y pensamos que lo podría haber tirado. Estuvimos hasta las 11 de la noche revisando los contenedores de basura o viendo si lo encontrábamos en la calle, pero cuando empezaron a pasar los camiones recolectores desistimos”.
El momento más dudo fue “cuando le conté lo que pasó a Gusti -su hijo-. Al principio no me creyó, después se alegró de que no me hayan hecho nada a mi, pero yo me sentía muy mal”.
Comentó que el infusor de insulina, que también se conoce como bomba de insulina, es un aparato importado que cuesta cerca de 150.000 pesos.
El costo es una cifra inalcanzable para el presupuesto de la familia.
Explicó que “a mi hijo le diagnosticaron diabetes tipo 1 hace ocho años, cuando él tenía siete. Desde entonces cambió nuestra vida, porque nos tuvimos que adaptar”.
“Yo soy adherente del ISSN y nunca nos faltó la insulina en este tiempo se han portado muy bien. Hace un año la doctora nos recomendó que optemos por el infusor y empezamos los trámites en la obra social, estuvimos seis meses para que nos las envíen porque es importado”, detalló.
Lamentó que “estas dos semanas de vacaciones empezamos el curso para aprender a usarlo, ya que se lo colocarían pronto”.
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